domingo, 18 de octubre de 2020

Favoritos 29. Guardianes de la Noche

Género: Novela  

Subgénero: Fantasía

Autor: Serguei Lukyanenko

Título: Guardianes de la noche (Ночной дозор / Nochnói Dozor)

Año: 1998


Sinopsis:

Pasean por las calles de Moscú, indistinguibles del resto de la población, y se llaman a sí mismos los Otros. Son criaturas con poderes excepcionales que han perdido su humanidad y pueden internarse en el Crepúsculo, un mundo de sombras paralelo al nuestro. Cada Otro ha tenido que jurar lealtad o bien a la Luz o bien a las Tinieblas.

Ambos conviven en una difícil tregua desde que, tiempo atrás, para impedir el caos y la aniquilación, firmaron un pacto y crearon dos patrullas -la Guardia Nocturna y la Guardia Diurna- para vigilarse de cerca. Su objetivo no es destruirse, sino mantener el precario equilibrio entre el bien y el mal. Sin embargo, una antigua profecía dice que un día aparecerá un poderoso Otro que será tentado por uno de los bandos e inclinará la balanza. Ese día ha llegado...

Guardianes de la noche es un thriller de fantasía de ritmo arrollador y deslumbrante por su originalidad e inteligencia, uno de esos libros que traspasa las fronteras de su género. Ambientada en la compleja y contradictoria Rusia de nuestros días. Esta novela de culto nos descubre un mundo donde un acto de maldad debe ser contrarrestado por una acción benévola; donde unos seres se debaten entre su perdida humanidad y sus nuevos poderes, y explora los temas universales de la libertad y la responsabilidad, el fin y los medios, la eterna lucha entre el bien y el mal, y la difusa línea que les separa.


Como en muchas otras ocasiones, descubrí esta original saga gracias a una producción rusa de corte fantástico que se estrenó en 2004 con el título “Guardianes de la noche”. Una auténtica rareza, ya que no es nada frecuente encontrar en nuestras pantallas cintas de esa procedencia. Me llamó tanto la atención la historia que se intuía en el trailer que no pude resistir la tentación de ir una tarde al cine a descubrir cómo se desenvolvían los rusos en este tipo de superproducciones. Un escenario novedoso (el Moscú actual), una estética oscura y bizarra, efectos especiales bien logrados, un mundo paralelo de lo más original… Resultó una agradable sorpresa. Tal vez no sea una película perfecta o que vaya a pasar a la historia del cine, pero me gustó lo suficiente (no así la segunda que hicieron después “Los guardianes del día”) como para interesarme en el libro en el que se basaba.

Fui a la librería, compré el libro y comencé a leer. Una lectura fácil y entretenida. Los escritores rusos suelen tener un no sé qué, que siempre me engancha. Las diferencias con la película resultan inevitables pero la historia me atrapó igualmente. Un Moscú poblado por magos de la luz y de las tinieblas, vampiros, brujas, teriántropos, licántropos… que conviven con los humanos sin que estos sepan de su existencia. No os aburriréis.

Ansiosa por conocer un poco más sobre esos seres que pueblan el Crepúsculo, me lancé a por el segundo y luego a por el tercero… Quise avanzar un poco más, porque el personaje del vampiro Kostya me atraía especialmente, pero ya no pude encontrar los libros en castellano, así que el cuarto me lo leí en inglés. Y ahí lo dejé. No sé si ahora estarán  todos traducidos.


La saga consta de los siguientes libros:

Nochnói Dozor (Guardianes de la Noche)

Dnevnói Dozor (Guardianes del Día)

Súmerechny Dozor (Guardianes del Crepúsculo)

Posledniy Dozor (Los últimos Guardianes)

Novyi Dozor (Nuevos Guardianes)

Shestoy Dozor (El sexto Guardián)



sábado, 17 de octubre de 2020

De rincones y esquinas. Adivinanza

 




Francisco Muñ
oz Rico, poeta, novelista, escritor polifacético. Autor de las novelas: “La ciudad de los infrahombres”, “El zombi”, “Aquí hay monstruos”, “Juego de sueños” y “Trozo de carne. El pan y la sangre” (todas ellas disponibles en Amazon). Colaborador en el blog Dentro del Monolito. Podéis seguir sus andanzas en Facebook y en su cuenta de Instagram: @franky_le_marchant

domingo, 11 de octubre de 2020

De rincones y esquinas. "Octubre"





Francisco Muñoz Rico, poeta, novelista, escritor polifacético. Autor de las novelas: “La ciudad de los infrahombres”, “El zombi”, “Aquí hay monstruos”, “Juego de sueños” y “Trozo de carne. El pan y la sangre” (todas ellas disponibles en Amazon). Colaborador en el blog Dentro del Monolito. Podéis seguir sus andanzas en Facebook y en su cuenta de Instagram: @franky_le_marchant


sábado, 10 de octubre de 2020

sábado, 3 de octubre de 2020

De rincones y esquinas: "Oración a las niñas muertas, no a los angelitos"





Francisco Muñoz Rico, poeta, novelista, escritor polifacético. Autor de las novelas: “La ciudad de los infrahombres”, “El zombi”, “Aquí hay monstruos” y “Juego de sueños” (todas ellas disponibles en Amazon). Colaborador en el blog Dentro del Monolito. Podéis seguir sus andanzas en Facebook y en su cuenta de Instagram: @franky_le_marchant


lunes, 28 de septiembre de 2020

Momentos 28. "Mientras la ciudad duerme" de Frank Yerby

Prólogo


A unas quince millas al norte de Nueva Orleáns, corre el río muy lentamente. Se ha ensanchado tanto que se asemeja al mar, y el agua adquiere un tono amarillento por el barro de medio continente. Donde el sol la hiere, parece dorada.
De noche habla el agua con voces oscuras. Va murmurando al pasar por Natchez Trace y por Ormand, hasta llegar al viejo dominio de D’Estrehan, junto al cual fluye cantando. Pero al pasar por Harrow lo hace silenciosamente. La gente dice que allí no puede oírse el sonido de las aguas por ser el río tan ancho. Los técnicos afirman que es por la forma del canal. Pero no es más ancho que en Ormand ni en D’Estrehan. Y, sin embargo, en Harrow está silencioso por la noche.
Harrow debe ser visto después del anochecer. El claro de luna es más agotador. A través de las cuencas sin ojos de las ventanas brillan las estrellas. Pero por la noche, cuando la luna está en su plenitud, Harrow es magnífico. De día se advierte que la pintura blanca se ha desteñido y que han desaparecido las puertas, y a través de sus huecos y de las ventanas puede observarse que el barro y el polvo lo cubren todo. Pero de noche la luna repone el color blanco, y las sombras ocultan los yerbajos que crecen entre el enlosado pavimento. Las columnas corintias se yerguen, plateadas y finas; la gran galería se extiende a lo largo del frente, y el sendero de losas rojas atraviesa con perfectas curvas el jardín lleno de malezas donde antaño crecieron los jazmines del Cabo, y, pasando por el encenagado estanque va hacia la cocina, el trapiche y las casas de los esclavos.
Uno camina muy ligero sobre las losas y se resiste al impulso de girar súbitamente sobre los talones y volver a mirar hacia Harrow. Las luces no están encendidas; tampoco los candelabros de cristal. Y en el jardín, el aroma de los claveles, de la alhucema, del encrespado mirto blanco, de las rojas adelfas, de las mimosas, de las acacias, de las magnolias, de los jazmines del Cabo, de las rosas, de los lirios y de la madreselva son también fantasmas o invenciones de la imaginación, pero tan sugestivos que uno acaba arañándose las manos y los dedos con la dura e indudable realidad de los yerbajos.
La cocina, casita de ladrillos, está a oscuras. La amplia chimenea de catorce pies de anchura se halla silenciosa, cubierta de polvo frío. Pero las pequeñas cacerolas se encuentran aún sobre los trébedes, después de ochenta años, y los ganchos y los asadores están mohosos, aunque en el mismo sitio. Y los hornillos, de superficies planas, donde se colocaban las ardientes brasas, se hallan aún en el fogón, esperando que la vieja Caleen los empuje hacia el fuego, para cocer el pan de su amo mientras canturrea suavemente.
No es grato quedarse allí. Uno sale de la cocina de ladrillos y camina rápidamente por los viejos rieles que parten del trapiche, donde la maquinaria para triturar las cañas se oxida por la humedad; uno tropieza con los duros surcos, de una vejez de ochenta años, hechos en la piedra por los vagones que transportaban el bagazo que debía ser mojado por el río, hasta llegar al desembarcadero, donde desata el bote y da un tirón a la cuerda, para poner en marcha el pequeño motor fuera de borda. Se va luego río abajo por las tranquilas aguas, que ante Harrow están silenciosas, y ni siquiera se vuelve para mirar.

Favoritos 28. Mientras la ciudad duerme


Género:
 Novela
Subgénero: Drama
Autor: Frank Yerby
Título: Mientras la ciudad duerme (Foxes of Harrow)
Año: 1946

Sinopsis:

Un joven jugador irlandés, Stephen Fox, logra con inteligencia y descaro hacerse un hueco entre los franceses criollos de alta sociedad de Nueva Orleans. Ayudado por la suerte, su habilidad con las cartas y la inestimable amistad con el joven y juerguista André, llegará a levantar una hacienda y una gran casa, que verá pasar toda clase de sucesos enmarcados en la franja histórica que va de 1826 al final de la Guerra Civil norteamericana.

Curiosa es la historia de cómo llegó esta obra hasta mi biblioteca y se convirtió en uno de mis historias favoritas. ¿Alguna vez habéis rescatado un libro de la basura? Eso es lo que le sucedió a esta novela. Se trata de una edición antigua de la Editorial Planeta (1974) que formaba parte de una colección titulada “Maestros Norteamericanos”.

Hace ya unos años me encontraba trabajando en un centro de Formación Profesional que estaba haciendo limpieza en su biblioteca. Habían dejado un par de cajas llenas de libros viejos (y algunos en muy mal estado) justo al lado de nuestros vestuarios. La vista se me fue inmediatamente hacia ellos. No lo puedo remediar. Les eché un vistazo y algunos despertaron mi curiosidad lectora. Visto mi interés, me dijeron que sin problema podía quedarme con los que quisiera. ¡Dicho y hecho! Me llevé a casa dos de filosofía, dos de esta colección de Maestros Norteamericanos de los que no había oído hablar en mi vida y “El exorcista”, de William Peter Blatty, porque había visto la película y me sorprendió descubrir que estaba basaba en una novela.

“Mientras la ciudad duerme”… ¿Qué imagen os viene a la mente al leer un título como este? El libro es de tapa dura, la portada es genérica para toda la colección (fondo azul oscuro con barras y estrellas en dorado), no hay sinopsis ni ninguna referencia al autor que te pueda dar una pista. Como se trataba de un escritor norteamericano di por hecho que sería una novela negra, policiaca o algo parecido.

Sin más información, abrí el libro y me puse a leer. ¡Menuda sorpresa! Tras un pequeño prólogo en el que ya se hace mención al Harrow del título original (Foxes of Harrow), el primer capítulo comenzaba de la siguiente forma:

El Prairie Belle se acercó al banco de arena. Las grandes ruedas de los costados fueron perdiendo velocidad y cesó el blanco bullir del agua. El buque siguió deslizándose rápidamente hacia el banco, pero en el último momento el capitán ordenó que se cambiara el movimiento de las ruedas. La de babor volvió a girar hacia delante y el Belle se detuvo junto al banco.
El capitán se quitó el cigarro de la boca y escupió a las amarillas aguas.
—Echen el tablón —dijo despacio.
Dos negros gigantescos se inclinaron. Brillaron sus oscuros y musculosos brazos. Los negros se irguieron después de breves gruñidos y el tablón de roble osciló y fue a descansar sobre el banco. No era la planchada, sino una tabla simple, a lo largo de la cual los negros hacían rodar los toneles de sorgo y de melaza que desembarcaban, y sobre la que caminaban con maravillosa seguridad inclinados bajo el peso de los fardos del algodón.
—Muy bien —dijo el capitán cortésmente—. Puede usted bajar a tierra, míster Fox.
Stephen Fox tocó la rica chorrera que adornaba su camisa. Luego sus dedos acariciaron la perla, del tamaño de un huevo de pájaro, que resaltaba en la oscura seda del corbatín. Introdujo la mano
en el bolsillo y sacó la dorada tabaquera, pero se apresuró a guardarla otra vez. Tomar rapé en aquellas circunstancias hubiera sido un desplante, y Stephen los despreciaba. Por la misma razón mantuvo su alto sombrero gris firmemente colocado sobre la cabeza, a pesar de que los convencionalismos exigían que por lo menos saludara a las damas.


¿Novela negra? ¿Mafia, policía, asesinos en serie? ¡Nada más lejos de la realidad! (creo que nunca he visto una traducción de un título más engañosa y que nada tenga que ver con el argumento de la novela. Yo por lo menos, no le he encontrado el sentido todavía).

Se trata en realidad de un drama ambientado en sur, en Nueva Orleans, en plena época esclavista. Una historia repleta de acción, aventuras, amores imposibles, amistad, esclavitud, caballeros sureños, plantaciones y grandes mansiones… En la línea de “Lo que el viento se llevó”. Disfruté mucho su lectura, y aunque su protagonista, Stephen Fox, no me cae nada bien, ahí tenemos a su amigo André para compensar.

Tras finalizar su lectura me dediqué a buscar información sobre el autor. Y ahí fue donde me llevé otra gran sorpresa fruto de mi más completa ignorancia. Frank Yerby (hijo de Rufus Yerby, afroamericano, y Wilhemenia Yerby, escocesa), publicó “Foxes of Harrow” en 1946, catapultándole a la fama y convirtiéndose en el primer Best Seller publicado por un afroamericano (por lo visto fue muy criticado por estos por centrar su obra en protagonistas blancos). Huyendo de la discriminación racial en los Estados Unidos, se traslada a España, donde murió en 1991 a los 75 años.

La novela fue llevada al cine en 1947. The foxes of Harrow (aquí traducida como Débil es la carne) está protagonizada por Rex Harrison y Maureen O'Hara.

Si os apetece pasar unos días de aventura y amores tormentosos en el viejo sur, este es vuestro libro.