Género: Ciencia Ficción Director: Ridley Scott Título: Blade Runner Año:1982
Basada en la novela de 1968 ¿Sueñan
los androides con ovejas eléctricas?(Do Androids Dream of
Electric Sheep?)de Philip K. Dick
Monólogo final del replicante Roy Batty: Quite an experience to
live in fear, isn´t it? That´s what it is to be a slave.
I've seen things you people wouldn't believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.
Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo.
Yo he visto cosas que vosotros no
creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la
oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en
el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.
Hace muchos años que encontré estos maravillosos juegos trasteando por la red. Pensaba que ya habrían desaparecido del ciberespacio, pero el otro día haciendo limpieza en los Favoritos del navegador los volví a encontrar. Me hizo mucha ilusión. Aquí os dejo el enlace para que disfrutéis de ellos este verano. Son una verdadera delicia. ¡Eso sí! Tendréis que aguzar el ingenio para localizar el lugar exacto de la imagen en la que pinchar para que la historia comience y vaya avanzando pausadamente hasta el final. Espero que os gusten tanto como a mí. Suerte.
Género: Divulgación Científica Subgénero: Botánica Autor: Jean-Marie Pelt Título: Las plantas. "Amores y civilizaciones vegetales" (Les plantes: amours et civilisation végétales) Año:1980
Sinopsis:
La historia de las plantas puede
compararse con la de la humanidad: las civilizaciones se suceden y cada una
deja sus huellas fósiles o monumentos, y sus horas de gloria. ¿Es cierto que los problemas
“conyugales” empiezan en las algas, con al invención de la sexualidad, y que
esos problemas se complican a medida que las plantas se perfeccionan? ¿Tienen
los musgos un comportamiento regresivo? El libro Las Plantas contesta a ésta
y a otras preguntas que permiten comprender la magnitud de las “civilizaciones”
vegetales y su paralelismo con las del mundo animal. Se puede afirmar que nadie
después de haber leído este libro mirará una flor como lo hacía antes.
Libro ameno e interesante que no os dejará indiferentes. Lo leí por primera vez en 1994 (formaba parte de la Biblioteca Científica Salvat de la que compré casi todos sus
números) y en estos días en los que aprieta el calor del verano he vuelto a él,
seguramente buscando un poco de frescor en las verdes hojas de sus
civilizaciones vegetales.
¿En algún momento de vuestra
existencia habéis dedicado un solo pensamiento a las plantas que os rodean?
¿Qué sabemos realmente de esos seres vivos de discreta existencia con los que
compartimos el planeta? ¿Son tan sosos o pacíficos como aparentan?
Hace 4000 millones de años se
elaboraron en los océanos, por reacción química, las primeras moléculas vivas.
Entre ellas la clorofila, cuya aparición marca el punto de partida de la historia
de las plantas y, por qué no decirlo, de todos nosotros. Las primeras algas
clorofílicas comenzaron a liberar oxígeno y fue de esta manera como el
primitivo aire de la Tierra se fue modificando lentamente y el cielo comenzó a
ser azul por acumulación de oxígeno en la alta atmósfera.
En un principio las plantas
dependían por completo del agua para su desarrollo. Pero en algún punto de su remoto
pasado idearon cómo generar madera. Esto les permitió erguirse sobre la tierra
y colonizarla en sucesivas oleadas evolutivas (musgos, helechos, coníferas)
hasta llegar a las plantas con flores y su posterior relación en bebeficio mutuo con los
animales. Una apasionante historia de seducción, sexo y lucha por la
supervivencia que nunca imaginé que pudiera encontrar en un libro de botánica.
Género: Cuento Subgénero:Alegoría /Naturaleza Autor: Jean Giono Título: El hombre que plantaba árboles (L'homme qui plantait des arbres) Año:1953
Sinopsis:
Esta es la maravillosa historia de
Elzeard Bouffier, un pastor imaginario, aunque totalmente creíble, que durante
muchos años se dedicó a plantar árboles en una extensa zona de Provenza y
convirtió en una tierra lenna de vida y de verdor lo que antes era un erial
desolado. El relato del autor se inicia en 1913, época en que conoce al pastor
solitario que plantaba árboles, y termina en esa misma comarca más de treinta
años después, cuando la visita después de la guerra y la encuentra convertida
en un vergel.
Sin duda uno de
mis cuentos favoritos. Descubrí esta preciosa y conmovedora historia gracias al
corto dirigido por el canadiense Frédéric Back,ganador del Oscar al mejor Cortometraje Animado en 1987. Una auténtica
joya que nos debería hacer reflexionar sobre la importancia de los pequeños
gestos a la hora de relacionamos con el entorno que nos rodea. Un canto a la
generosidad, a la responsabilidad y al respeto que deberíamos mostrar hacia este
mundo que no nos pertenece y que compartimos con tantos y tan diferentes seres
vivos.
El
Romance de Gerineldo es uno de los romances más difundidos en toda España y
Marruecos (conservado por los judíos sefarditas según el estudio académico de
Manuel Alvar). Se
trata de un breve poema épico lírico, anónimo, de tipo novelesco y que surge al
final de la Edad Media. En su forma más antigua, forma parte del Romancero Viejo, un grupo
de cortos poemas orales desgajados de los cantares de gesta castellanos a
partir del siglo XIV.
Puede
tener un origen legendario: los amores de Emma, hija de Carlomagno, y Eginardo,
su secretario. Su
eje temático es el honor, la honra y los convencionalismos sociales.Posee tres momentos,
la invitación al goce y noche de amor; el presagio del rey y descubrimiento de
la traición y la actitud de los amantes descubiertos.
El
romance ha ido pasando de generación en generación de forma oral y en ese
proceso ha sufrido numerosas modificaciones y adaptaciones. Tanto es así,
que en la versión más extendida en la actualidad aparece fundido junto con otro
romance, el de La boda estorbada
o La condesita, que le sirve
como desenlace, tal y como se puede leer en un artículo de Enrique Baltanas o en el libro de Francisco Javier Satorre.
La
grabación que aparece más abajo fue realizada por las mujeres de una pequeña
pedanía de Salamanca llamada Guadapero. Allá por los años ochenta del siglo
pasado se reunieron en torno a un viejo radiocasete para salvaguardar el
patrimonio oral que poseían. Los medios no eran los adecuados y de ahí que el
sonido no sea muy bueno. Fue toda una grata sorpresa descubrir entre todas
aquellas canciones ya olvidadas por las nuevas generaciones una joya tan
antigua como El Romance de Gerineldo.
A continuación os
dejo la letra de una de las muchas versiones que se pueden encontrar de este romance:
Romance de Gerineldo
Gerineldo, Gerineldo,
Gerineldito querido,
¡quién estuviera una noche
a tus lindos albedríos!
Como soy vuestro criado,
señora, os burláis conmigo.
No me burlo, Gerineldo,
que de veras te lo digo.
A que hora puede ser
señora lo prometido
Sobre las doce de la noche
cuando esté el sultán dormido
Cuatro vueltas dio al palacio
y otras tantas al retiro
Al ver que no había nadie
al cuarto la Infanta
ha ido
Quien ha sido el atrevido
que a mi ventana ha venido
Gerineldo soy señora
que vengo a lo prometido
Se ha levantado la
Infanta
y ha corrido los pestillos
y se han ido a la cama
como mujer y marido
……
Por la mañana dormidos
Cuando se levanta el Rey
no hay quien le de su vestido
Pregunta por Gerineldo
por Gerineldo querido
Unos dicen: no está en casa;
y otros que se habrá dormido.
Se levanta el Rey, su padre
y al cuarto de ella se ha ido
y los ha hallado a los dos
como mujer y marido.
"Si mato a mi hija infanta
dejo el palacio perdido
y si mato a Gerineldo
lo he criado desde niño.
Pondré mi espada por medio
pa que sirva de testigo."
A lo frío de la espada
la princesa lo ha sentido:
– ¡Levántate, Gerineldo,
que somos los dos perdidos,
que la espada de mi padre
entre los dos ha dormido!
– ¿Por dónde me iré yo ahora?
¿por dónde me iré, Dios mío?
Me iré por esos jardines
a coger rosas y lirios.
Y el rey, que estaba en acecho,
al encuentro le ha salido.
– ¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan triste y descolorido?
– Vengo de vuestro jardín, señor,
de coger rosas y lirios.
– No me niegues, Gerineldo,
que con mi hija has dormido.
Hincó la rodilla en tierra,
de esta manera le dijo:
– Dame la muerte, buen rey,
que yo la culpa he tenido.
– No te mato, Gerineldo,
que te crié desde niño.
Para mañana a las doce
seréis mujer y marido.
Han inventado una guerra
entre España y Portugal
y nombran a Gerineldo
de capitán general.
La princesa, que lo supo,
no cesaba de llorar.
– Si a los siete años no vuelvo
tú ya te puedes casar.
Pasan uno, pasan dos,
los siete pasaron ya.
– La licencia quiero, padre,
para salir a buscar.
– La licencia tienes, hija,
la licencia tienes ya.
Se ha vestido de romera
y le ha salido a buscar.
Ha andado siete reinados,
no lo ha podido encontrar.
En lo alto de una loma
oye un becerro balar.
– Vaquerillo, vaquerillo,
por la Virgen
del Pilar,
¿de quién es ese ganado
con tanta cruz y señal?
– Es del conde Gerineldo
que pronto se va a casar.
Al oír estas palabras
se ha caído desmayá.
– Toma esta oncita de oro
y llévame adonde está.
La ha cogido de la mano,
la ha llevado hasta el portal;
al pedir una limosna
Gerineldo salió a dar.
– ¡Ay, qué niña tan bonita,
ay, qué niña tan salá,
si te pasaras por Francia
donde mi mujer está!
– No me pasaré por Francia:
delante la tienes ya.
Las fiestas y los torneos
para la princesa irán
y la otra novia que tengo
en el convento la vida se pasará.
Son muchas las personas que durante estos años me han
preguntado de dónde saco las ideas para escribir mis historias y sobre todo la
cantidad de nombres que utilizo. La inspiración para todo ello puede llegar de
cualquier parte: una película, un libro, una frase dicha por alguien al azar,
un cuadro, un paisaje, un refrán, una canción… Intentaré ir desgranando todos
esos pequeños secretos en sucesivas
entradas. ¡Y hay muchos en La leyenda del
Dios Errante! Pues tengo que reconocer que concebí la historia como una especie
de homenaje todo aquello que de alguna manera ha ido marcando mi vida y
modelando mi personalidad.
Voy a comenzar esta serie que he titulado En manos de las musas por uno de esos
nombres que se quedaron grabados en mi mente sin saber muy bien por qué: Pribylon.
Desde un principio tuve muy claro que el barco de mis
protagonistas iba a llamarse de esa manera. ¿Por qué? Os lo cuento:
¿Conocéis el film de 1952 El mundo en sus manos (The World
in His Arms)? Dirigida por
Raoul Walsh y protagonizada por Gregory Peck, Ann Blyth y Anthony Quinn, cuenta
las andanzas del capitán Jonathan Clark apodado "el hombre de Boston", dueño
de una goleta llamada La peregrina. Un audaz e intrépido cazador de focas
que pretende comprarle Alaska a los rusos, y que para ello hace un trato con
los banqueros de San Francisco. Sin embargo, esos planes se verán alterados por
la aparición en su vida de la condesa rusa Marina Selanova de la que se enamora
creyéndola una simple dama de compañía.
Acción, aventura, romance, comedia… ¿Cómo no podía convertirse en una de
mis películas favoritas? De niña me encantaba y aún hoy sigo disfrutándola tanto
o más que entonces. La veo una y otra vez y nunca me canso.
¿Y qué tiene todo esto que ver con el barco en el que navegan Adilaia de
Galatia y sus amigos? ¡Pues muy fácil! ¿Dónde creéis que “el hombre de Boston” cazaba
sus focas? “Rumbo a las Pribilon”,
repetían una y otra vez losmarinos de
esa emocionante aventura. O eso era lo que mi mente infantil entendía… Muchos
años después, ya desarrollada mi curiosidad por conocer mundo, y tras volver a
visionar la película, me dediqué a buscar en el mapa las dichosas islas. ¡Cuál
no fue mi sorpresa al descubrir que durante toda mi vida había estado
equivocada! No eran las islas Islas Pribilon sino Pribilof dónde se dirigían La Peregrina y sus competidores. Un
conjunto de islas volcánicas situadas entre Alaska y la costa siberiana.
Una simple letra marcaba la diferencia. Pero poco me importaba tan nimio
detalle. Para mí siempre terminaría con “n”
y me prometí a mí misma que si algún día tenía un barco (algo bastante
improbable porque me mareo un montón y tampoco tengo dinero para ello) lo
bautizaría con ese nombre.
¡Dicho y hecho! El único barco que poseería jamás estaría en mi
imaginación. No necesitaba buscar más. Tenía el nombre perfecto para la nave
que capitaneada por Nemaio Mogar surcaría con elegancia y bravura todos y cada uno
de los mares de un mundo llamado Aurrimar: Pribylon.
Y así fue como las Islas Pribilof del mundo real se grabaron como Pribilon en
mi mente infantil y finalmente se convirtieron en Pribylon, en La leyenda del Dios Errante.