Género:
Novela
Subgénero: Ficción Contemporánea
Autora: Joan Lindsay
Título: Picnic
en Hanging Rock
Año: 1967
Sinopsis:
Febrero
de 1900. Un grupo de alumnas del selecto colegio Appleyard para señoritas se
dispone a celebrar un picnic el día de San Valentín.
Lo que
empieza siendo una inocente comida campestre se torna en tragedia cuando tres
niñas y una profesora desaparecen misteriosamente entre los recovecos de
Hanging Rock, un imponente conjunto de rocas rodeado de la salvaje y asfixiante
vegetación australiana. La única chica que logra regresar, presa de la
histeria, no recuerda nada de lo sucedido. Considerada una de las más
desazonantes novelas de culto de la literatura anglosajona, Picnic en Hanging
Rock dio lugar a una aclamadísima película de Peter Weir, que contribuyó a
incrementar el éxito de una obra ya mítica. Jamás se reveló si los hechos
narrados fueron reales o no, y ese ambiguo e intrigante juego alentó la
aparición de una legión de seguidores que afirmaban conocer lo ocurrido aquel
aciago día de San Valentín en el sobrecogedor paisaje de Hanging Rock.
Conocía
esta historia por el film de Peter Weir (1975) que vi un día por televisión
allá por los años ochenta, y que al instante ingresó en mi lista de pelis favoritas.
Muchos años después descubrí que estaba basada en una obra de Joan Lindsay. Como podéis
imaginar, me picó la curiosidad. Se convirtió en uno de esos libros eternamente
pendientes. Y ya tenía ganas de leerlo, la verdad. Fue uno de mis regalos de
Reyes de este año.
La
película la recuerdo como visualmente hermosa, evocadora, subyugante; repleta
de imágenes de tonalidades cálidas y nebulosas, capaces de sugestionarte y de trasportarte
al corazón del más irresoluble de los misterios, representado en este caso por
el imponente macizo rocoso de Hanging Rock. Naturaleza salvaje, poderosa, cautivadora,
cuna de mitos y leyendas.
El
libro es más prosaico, más pegado a la realidad, y, aun así, no deja de
resultar igualmente intrigante. Nunca sabremos si los hechos acaecidos durante
el día de San Valentín del año 1900 en el selecto colegio para señoritas Appleyard,
corresponden a un suceso de la vida real o si se trata de un viaje místico hacia
alguna otra realidad. La desaparición de dos de las alumnas y una de las
profesoras durante un día de picnic, no es más que la excusa para relatarnos de
forma pausada, elegante y sin aparentes sobresaltos, las consecuencias que
dichos hechos tendrán para las personas cuyas vidas giran, de una u otra forma,
en torno a dicho internado. El destino como fuerza implacable que a todos pone
en su lugar.
No hay
un final concluyente. ¿Realidad? ¿Las chicas han sido secuestradas y están
muertas? ¿O han caído en alguna sima de la que nunca saldrán? Yo me quedo con
esa otra alternativa, la que insinúa, la que deja abierta la puerta a la
imaginación y a lo desconocido, a ese otro plano misterioso escondido en la montaña al que solo
unos pocos elegidos tendrán acceso.